¡Bienvenidos de nuevo a este vuestro blog, amantes de la buena cocina y de los videojuegos!
Hace ya bastante que no pasamos por esta sección para actualizarla y ya a lo bobo, ha pasado más de un año desde el último post que engrosó esta parte del blog que para nosotros es tan querida y sufrida a partes iguales.
La definimos de esta manera porque en esta sección de la bitácora, como bien sabéis los más veteranos del lugar y a los que venís nuevos os lo explicamos con todo detalle, analizamos o más bien despotricamos de juegos reguleros, malos, muy malos o rematadamente malos comparando estos con comida rápida de categoría pésima y recibiendo así la sección el nombre de «Comida Basura´´.
Y como suele suceder con casi todos los juegos que analizamos, nuevamente uno de los afectados ha sido uno basado en una de esas licencias que tanto nos gustan y tan buenos ratos de entretenimiento nos han ofrecido desde varios años, bien disfrutando de su serie animada como dejando volar nuestra imaginación al jugar con la multitud de figuras que salieron bajo el nombre de esta franquicia, permitiendo que He-Man y los Masters del Universo dejaran siempre un nostálgico recuerdo en nuestra ya añeja mente.
Y sí, tratándose de una franquicia tan querida por muchos de los que ya peinamos canas —ya sea en el pelo, la barba o en zonas más discretas—, era de esperar que, además de los productos mencionados, apareciera todo tipo de merchandising e incluso llegara a nuestras consolas en forma de videojuego en 2005.
No sabemos que pasaría por las mentes de Savage Entertainment al desarrollar este título o que hicimos realmente mal los europeos para que desde Midas Interactive Entertainment decidieran lanzar en exclusiva este producto en nuestro continente para Playstation 2 y en un principio para Xbox pero esta versión fue finalmente cancelada. ¡Mira tú que suerte los que vivís al otro lado del charco!
Y ahora os preguntaréis ¿Si es tan malo como decís por qué lo comprasteis y para más inri lo habéis llegado a jugar? Pues la respuesta es muy sencilla, queridos lectores… ¡Porque somos masocas!
Además, tenemos que añadir que nuestro síndrome de Diógenes amor por el formato físico y el cariño que tenemos a esta licencia, como bien hemos dicho unos párrafos más arriba, nos hizo volcar una pequeña parte del presupuesto mensual destinado a juegos para poder adquirir esta aberración hecha videojuego ¡Y menos mal que pudimos conseguirlo cuando adquirir juegos «retro´´ era todavía algo económicamente asequible!
El caso, que nos liamos y empezamos a contar batallitas sin sentido, que tras adquirir el juego lo dejamos bastante tiempo en esa larga lista de títulos pendientes hasta que este año, por fin, decidimos que era el momento y más tras ver la nueva serie de la franquicia en cierta plataforma de pago con letras rojas, de la que no haremos publicidad hasta que nos patrocine.
De esta guisa decidimos sacar el juego de la estantería sin saber la que se nos venía encima, conectamos nuestra ya rodada PS2 y empezamos una partida de este título que recibió el nombre de« He-Man: Defender of Grayskull´´ y que, tras dos horas y media agónicas de juego más que querer defender el ya mítico y legendario lugar de la serie nos entraron ganas de pegarle fuego junto con el título de marras.
La historia del juego comienza cuando el malvado Skeletor lanza un ataque sorpresa sobre el Castillo de Grayskull, epicentro del poder mágico del mundo de Eternia. Durante el asalto, He-Man queda gravemente herido y pierde temporalmente su conexión con el Poder de Grayskull, siendo capturado y encerrado en una celda. Pero como es el protagonista y el héroe de esta historia pues rápidamente escapará para poder recuperar sus poderes, encontrar ayuda junto a sus míticos aliados y derrotar al villano para que todo vuelva a la normalidad. Vamos, lo típico que un juego de aventuras nos puede ofrecer haciendo bien las cosas.
Pero eso es justo lo que no va a conseguir este videojuego, por llamarlo de alguna manera. Lo que que pudo haber sido una épica aventura en el mundo de Eternia se convirtió en una experiencia frustrante, torpe y muy pero que muy olvidable.
La jugabilidad es, sin exagerar, uno de los peores aspectos de este título. Desde el primer minuto, mover a He-Man se siente como empujar un carrito de supermercado con una rueda rota, o peor aún, como esos ciclados del gimnasio al que te apuntaste en enero y no has vuelto a pisar: torpe, rígido y con movimientos que parecen más un castigo que una experiencia divertida. La respuesta de los controles es lenta, errática y, en muchos casos, directamente desesperante. Saltar, atacar o simplemente girar sobre uno mismo se convierte en una lucha constante contra el propio juego, recordando inevitablemente a aquellas figuras de acción “Thunder Punch” de los años 80, con movimientos bruscos, mal calibrados y una sensación general de estar manejando un bloque de cemento. Y ríete tú de los controles tipo tanque de los primeros juegos de PlayStation… esto los hace parecer un prodigio de precisión.

Los combates son repetitivos hasta la extenuación, con enemigos clónicos que apenas suponen un desafío y patrones de ataque tan básicos que cualquier intento de establecer una estrategia resultará innecesario. Además, la acción de estos se reducirá a aporrear un mismo botón hasta que el enemigo (que suele ser un copy/paste de otro anterior) caiga al suelo y desaparezca. Además, la inteligencia artificial de los enemigos es inexistente ya que se quedarán parados esperando a que los golpees, cosa que pasará bastante a menudo o se lanzarán en línea recta hacia ti como si les debieses cantidades ingentes de dinero.
Podemos realizar algún que otro combo, que, de verdad si vosotros sois capaces de diferenciar (siempre bajo vuestra propia responsabilidad) nos lo venís a contar, por favor, porque por mucho que el manual de instrucciones nos diga cómo realizarlos el resultado en pantalla será el mismo para todos y cada uno de ellos. Esto da como resultado que el combate se resuma en ser repetitivo, monótono y desmotivador.
En algunas ocasiones vamos a poder esquivar los ataques enemigos en el momento justo en el que intenten realizar el golpe o bien, una vez avanzando el juego, vamos a poder conseguir el escudo que nos permitirá bloquear esos ataques. También vamos a tener opción de cambiar y seleccionar las armas disponibles siendo estas la mítica espada, la espada junto al escudo o el hacha, pero haciendo todo el mismo daño a la hora de combatir.
Las misiones se van a repetir hasta la saciedad centrándose estas en ir hasta a un punto concreto, matar a todo lo que se mueva, recoger un objeto y volver para abrir la entrada de marras, todo ello sin encontrarnos ningún tipo de puzles ni momentos memorables ya que todo el diseño parece hecho con prisa y con una desgana inmensa.
No hay variedad en su jugabilidad más allá de un par de veces en los que iremos a lomos de nuestro corcel felino Battlecat, utilizando a este para atacar a los enemigos tanto de forma física como disparándoles a cañonazo limpio, siendo esto una cosa que se han sacado de la manga del mago Orko para supuestamente darle un toque diferente al juego o alguna que otra ocasión en la que nos encontraremos con secciones de plataformeo. Estas sí que nos ofrecerán algún desafío, pero no por su dificultad para completarlos, si no por la mala estructura de estas y los saltos cortos que pega el protagonista, teniendo que calcular milimétricamente el momento del salto para no caer al vacío más de una vez y acordarnos de la sombra del desarrollador de estas plataformas.
Todo esto viene acompañado de una buena ración de bugs que van a sacarnos de quicio más de una vez, obligándonos a repetir misiones o combates porque, por ejemplo, desaparece alguna plataforma o puerta necesaria para avanzar, o porque ciertos enemigos deciden esfumarse antes de tiempo, impidiéndonos conseguir la llave o el objeto imprescindible para seguir. Y quién sabe, igual tenéis la misma suerte (o desgracia) que nosotros: al llegar al combate final — no vamos a hacer spoiler, aunque ya os lo imagináis— el juego decidió saltárselo por completo y nos plantó directamente en la escena final. Al menos fue considerado y nos ahorró unos minutos de sufrimiento.
Para ser un título de PS2, los gráficos son vergonzosamente pobres. Los modelos de personajes están mal animados, los escenarios vacíos y planos, las cinemáticas son más cutres que alguna serie de animación 3D de finales de los 90 y los efectos visuales son casi inexistentes. Parece más un juego de la primera hornada de PlayStation 1 que un título desarrollado específicamente para la segunda consola de Sony, dando la sensación de ser un proyecto amateur a medio hacer. Los modelos poligonales son toscos y desproporcionados, con animaciones que parecen sacadas de una demo técnica de principios del 2000.
Los escenarios son vacíos, grises y sin alma. Texturas planas, fondos sin detalle y una paleta de colores apagados que la plaza de tu pueblo cuando se acaban las fiestas, convirtiendo a Eternia en un lugar que no transmite nada. La dirección de arte, que debería ser el alma de una franquicia tan visualmente rica, es prácticamente inexistente. Es como si alguien hubiera hecho el mundo de He-Man sin haberlo visto jamás.
El diseño de niveles es tan poco imaginativo como frustrante. Todos los escenarios siguen un patrón lineal, sin exploración significativa ni secretos que descubrir. Los entornos son reciclados hasta la saciedad, lo que da la sensación de estar recorriendo el mismo pasillo una y otra vez, con enemigos colocados sin lógica ni propósito.
Pasando al apartado sonoro este es otro clavo en su ataud. Las voces de los personajes están mal implementadas y en multitud de ocasiones van con retraso, además de sonar como si los actores de doblaje no supieran que personajes representan poniendo poco énfasis, mientras que otros simplemente parecen leer líneas al azar. Los efectos de sonido son genéricos y repetitivos aportando poco realismo e inmersión ya que parecen sacados de un banco gratuito de sonidos de una web cutre de principios de los 2000.
Y ya si hablamos de la OST, apaga la radio y vámonos porque más allá de evocar momentos de epicidad, es insípida y monótona. Peor aún, a veces se corta de forma abrupta, lo que da la sensación de un juego inacabado.
En resumen y para ir acabando que, seguro que tenéis mejores cosas que hacer queridos lectores y es que « He-Man: Defender of Grayskull´´ es un claro y perfecto ejemplo de cómo no adaptar una franquicia icónica a los videojuegos. Entre su jugabilidad mediocre, gráficos desfasados, bugs a cascoporro y un tratamiento superficial del lore original, el juego decepciona incluso a los fans más apasionados. Solo recomendable para coleccionistas que quieran completarlo «por tenerlo». Para todos los demás: ¡huid de él como de Skeletor tras perder nuevamente otro combate contra He-Man!

Y como bien decía nuestro hercúleo héroe al final de cada episodio de la serie clásica, cuando soltaba su consejo de vida, nosotros os decimos lo mismo: si decidís probar este juego, que sea bajo vuestra propia responsabilidad. No queremos títeres, ni reclamaciones, ni que nuestro nombre quede maldito por vuestra frustración. Así que, por vuestro bien, dejad estas penitencias videojueguiles a los profesionales del sufrimiento, quienes estamos para pasar este tipo de tragos en pos de ofreceros contenido y alejaros de este tipo de productos.
Sin más y con cada vez menos neuronas por probar estos juegos nos volvemos a despedir hasta el siguiente post, que será una receta a la que ya le teníamos muchas ganas de hincarle el diente.
¡Millones de gracias por estar de nuevo junto a nosotros! ¡Nos seguimos leyendo sin falta!
Un fuerte abrazo.
INSERT COIN.









¡Regresa mi sección favorita! me parto la caja viéndote rajar a gusto de los juegos mierderos.
Yo me siento muy identificado contigo, porque de pequeño tenía los moñecos de He-Man y Beastman, junto con el castillo de Greyskul, y me gustaba la serie. No tenía ni idea de la existencia de este juego, pero me has quitado de un plumazo la curiosidad que pudiera tener. Puestos a decir algo bueno del juego, la portada es muy chula.
¡Buen trabajo tocayo, nos seguimos leyendo!
Me gustaLe gusta a 2 personas
¡Muy buenas, tocayo! Sí, será lo único que se salva de la quema de este subproducto basado en esta nostálgica franquicia, porque por lo demás, bueno, ya lo has podido leer….
Lo de los muñecos era raro el que no tuviese alguno ya fuesen los protagonistas o personajes secundarios tan molones como ese Beastman.
Muchísimas gracias por pasarte y comentar y ya sabes ¡Por el poder de Greyskull no juegues a esta bazofia!
Un abrazote grande.
Me gustaLe gusta a 2 personas
¡Que gustazo abrir los internetes esos y encontrarme con que ya está disponible otro genial post de esta maravillosa bitácora que tanto te curras, excelso Presstartcook.
Aunque bueno… eso del gustazo es algo discutible en esta ocasión, no por ti, ojo cuidado, sino por ese… eso… esa… cosa (por decir algo amable) maligna que nos presentas a modo de advertencia.
¡La madre del pollo! Pero que juego más ripilante por Dios, que da cosica de verlo. ¿Pero cómo se hace mal un videojuego basado en la franquicia MOTU habiendo tantas posibilidades de hacer algo decente? Es que hay que echarle muchas ganas para hacerlo así de mal. En fin, que vaya disgusto y vaya frustre, pues de peque era ultra fan de este universo, tanto por varios de los juguetes que llegué a tener como por la serie animada de Filmation, de modo que un título con las aventuras de Adam y compañía suena de lo más apetecible… o al menos sobre el papel, visto lo visto. Que si se llegan a enterar Lou Scheimer y Roger Sweet de que existe tal aberración les da algo.
En fin, al menos espero que te desquitaras a gusto escribiendo este post. ¡Tu sacrificio no será en vano!
Lamento mucho que pasaras por este tormento y te mando un abrazo bien grande.
¡Nos seguimos leyendo!
Me gustaLe gusta a 1 persona
¡Nada! Ya sabe el dicho ese: «Sarna con gusto no pica» y es que al final de una forma u otra y aparte de sufrir un poquito acabamos «disfrutando» este tipo de productos por algunas de las risas y momentos que nos pueden dejar al jugarlos.
Pero de lo que si disfrutamos es como bien dices,desquitarnos de tamaña aberración al escribir sobre ella y sobre todo poder disfrutar de vuestros comentarios y apoyo tras leerlo y evitar que lo probéis…Siempre que queráis,claro,pero como bien decimos bajo vuestra propia responsabilidad.
Y sí,toda una pena que una franquicia tan mítica y nostálgica tenga bajo su nombre un producto tan mediocre.
Lo dicho, gracias mil por pasarte de nuevo y comentar,compa .
Un abrazote grande.
Me gustaLe gusta a 1 persona