NEVAditos

¡Bienvenidos de nuevo a este vuestro blog, amantes de la buena cocina y de los videojuegos! Antes de nada, toca pedir disculpas, y no precisamente porque nos hayamos equivocado de receta.

Y ya que estamos retomando el ritmo y mirando hacia delante, no queríamos dejar pasar la ocasión para desearos un muy feliz Año Nuevo. Esperamos de corazón que estas fiestas hayan ido lo mejor posible, que hayáis podido disfrutar de buenos momentos, de mesas compartidas, de algún que otro descanso merecido y, por qué no, de unas cuantas partidas pendientes. Contadnos, ¿cómo os han tratado las navidades? ¿Más de sobremesas largas o de mando en mano? Sea como sea, gracias por seguir ahí un año más, leyendo, cocinando y jugando con nosotros.

La propuesta de hoy tiene un marcado aire navideño, lo sabemos, pero no es que hayamos perdido la noción del calendario. Esta receta estaba pensada para publicarse antes de las fechas festivas, pero entre esas partidas cortas que nunca lo son, el trabajo que nos ha absorbido tiempo y vida, y el día a día en modo supervivencia, no hemos llegado a tiempo.

Eso sí, desde esta vuestra bitácora, creemos que una buena receta no entiende de estaciones ni de excusas, igual que un buen videojuego se disfruta cuando uno puede. Así que, poneos cómodos, ajustad el delantal y dadle a empezar, que este plato merece su momento… aunque llegue con algo de retraso.

Con todo esto en mente, la entrada de hoy une dos experiencias que se construyen despacio. La receta que acompaña este texto, con sus sabores reconfortantes y su preparación sin prisas, pide atención a cada paso, a cada aroma que va llenando la cocina. Y es que, el juego del que vamos a hablaros, propone algo muy parecido: avanzar poco a poco, observar cómo cambian los paisajes, dejar que las emociones se asienten. Igual que ocurre con un buen plato, aquí no importa tanto llegar al final como disfrutar del proceso, de las pausas y de lo que se va transformando por el camino.

Por eso es que hay juegos a los que juegas y ya está. Los terminas, los recuerdas durante un tiempo y sigues adelante. Y luego están esos otros, mucho más raros, que no se limitan a entretenerte, sino que se te quedan dentro. «Neva´´ es uno de esos. No porque sea especialmente largo o complicado, sino porque sabe tocar algo muy concreto: el vínculo, el crecimiento y la sensación de avanzar por un mundo hermoso que, poco a poco, se va rompiendo.

Portada del juego

«Neva´´ es el segundo gran proyecto de Nomada Studio, el estudio barcelonés que ya nos dejó marcados con «Gris´´ en 2018. De nuevo, contaron con Devolver Digital como editora, lo que les permitió hacer exactamente el juego, sin forzar fórmulas ni modas. El lanzamiento digital tuvo lugar el 15 de octubre de 2024 y llegó prácticamente a todas partes: PC (Windows y macOS), Nintendo Switch, PlayStation 4, PlayStation 5 y Xbox Series X|S. Un estreno limpio, simultáneo y bien planteado.

Meses después, en 2025, pegó el salto al formato físico, algo que muchos esperaban tratándose de un juego tan ligado al arte y a la música. Las ediciones en caja llegaron el 14 de marzo para Nintendo Switch y PlayStation 5, tanto en versión estándar como en una edición deluxe bastante cuidada, con libro de arte y la banda sonora en CD. No hubo edición física para Xbox ni para PC, algo habitual en producciones independientes, aunque siempre se echa de menos.

Cuando llegas a la tienda de videojuegos y te llevas la última edición física de Neva

Nomada Studio no intentó repetir «Gris´´ tal cual ya que «Neva´´ se siente como una evolución natural: más ambicioso, con más mecánicas y un mundo más amplio, pero con la misma sensibilidad. Conrad Roset volvió a encargarse de la dirección artística y eso se nota desde el primer momento añadiendo también que el equipo de trabajo es mayor, el ritmo está más medido y el juego se permite introducir ideas nuevas sin perder su identidad.

La historia se cuenta, una vez más, sin palabras. No hay diálogos ni textos explicativos. Todo se transmite a través de las imágenes, el movimiento y la relación entre sus dos protagonistas: Alba, una joven armada con una espada, y Neva, un lobo que comienza siendo un cachorro indefenso. Tras un encuentro marcado por la violencia y la pérdida, ambos quedan unidos y se ven obligados a avanzar juntos por un mundo que se marchita, consumido por una corrupción oscura que se extiende como una herida.

Cuando ibas a por agua y acabas adoptando emocionalmente a todo lo que ves

El viaje se estructura en varias etapas que recuerdan al paso de las estaciones. Con cada una de ellas cambia el entorno, pero también cambia la relación entre Alba y el lobo. Neva crece, se vuelve más fuerte, más independiente y más protector. Y ese crecimiento no es solo narrativo: se refleja directamente en cómo se juega. El juego habla de cuidar, de aprender a soltar y de aceptar que el cambio es inevitable, todo ello sin necesidad de explicarlo de forma explícita.

Luego pasa lo que pasa: le das pienso malo y te sale un lobo filósofo

A nivel jugable, «Neva´´ es una aventura en dos dimensiones basada en plataformas y puzles ambientales, pero con una diferencia importante respecto a «Gris´´: aquí sí hay combate. No es profundo ni especialmente complejo, y está claro que no es el foco principal, pero cumple su función. Los enfrentamientos sirven para introducir tensión y peligro, y para reforzar la idea de que este mundo tan bonito también puede ser hostil. Además, el juego incluye opciones de accesibilidad y un modo historia que suaviza bastante estos combates, permitiendo centrarse en la experiencia sin frustraciones.

Venga, una copa más y nos vamos….

El auténtico corazón del juego está en la relación entre Alba y Neva. El lobo no es un simple acompañante que te sigue por la pantalla: participa en los puzles, abre caminos, ayuda en los combates y, sobre todo, evoluciona contigo. Ver cómo pasa de cachorro torpe a compañero imponente es una de las cosas más satisfactorias del juego y consigue que mecánicas y narrativa vayan completamente de la mano.

Puzle sencillo, dicen. Solo tienes que ser ingeniero, acróbata y vidente

En lo visual, es una delicia. Su estilo recuerda a la ilustración tradicional, con fondos que parecen pintados a mano y animaciones muy fluidas que dan vida a cada escena. No busca el realismo, sino transmitir sensaciones. La paleta de colores cambia con el tono emocional del viaje, alternando momentos de calma casi reconfortante con otros más oscuros y agresivos. Todo está pensado para acompañar lo que se está contando sin necesidad de palabras.

Cuando sales a explorar y recuerdas que dejaste el horno encendido.

Es difícil no encontrar ecos de la animación japonesa en la forma en que se retrata la naturaleza y su relación con fuerzas destructivas, pero el juego tiene una identidad propia muy marcada. No se siente como una copia ni como un homenaje vacío, sino como una obra con personalidad y coherencia visual de principio a fin.

La música vuelve a estar en manos de Berlinist y, como ya ocurrió con «Gris´´, siendo esto una pieza clave de la experiencia. La banda sonora acompaña, refuerza y a veces incluso guía emocionalmente al jugador. Hay temas suaves que se mezclan con los sonidos del entorno y otros más intensos que aparecen en los momentos clave. El uso del silencio está igual de bien medido, y cuando la música desaparece, el mundo se siente aún más presente. No es casualidad que la banda sonora se haya editado por separado ni que forme parte de las ediciones físicas más completas.

Jugar a «Neva´´ es una experiencia tranquila, pausada y muy emocional. No es un juego largo, pero tampoco lo necesita. Se completa en pocas horas, pero están tan bien aprovechadas que en ningún momento da la sensación de quedarse corto o de alargarse sin sentido. Todo tiene su lugar y su ritmo.

¿Tiene puntos débiles? Algunos. El combate puede resultar algo simple para quien busque sistemas más profundos, y su duración puede dejar con ganas de más. Pero no pretende ser otra cosa. Es un juego que apuesta claramente por la emoción, el vínculo y la belleza, y lo hace con una seguridad admirable.

“He venido a encontrarme a mí mismo y me he vuelto a perder.”

Al final, no se recuerda por lo difícil que fue ni por la cantidad de enemigos derrotados, sino por cómo te hizo sentir. Por esa relación silenciosa entre Alba y el lobo. Por los paisajes que se quedan grabados en la memoria. Por la música que sigue sonando cuando todo termina. Y eso, en un medio tan saturado como el videojuego actual, es algo muy valioso.
Y precisamente por eso queremos rendirle un pequeño homenaje en forma de receta. Así nacen estos Nevaditos, una elaboración pensada no solo por su sabor, sino también por lo que evocan. Su nombre y su color blanco recuerdan al lobo protagonista, ese compañero que crece, cambia y nos acompaña con paciencia y ternura a lo largo de la aventura. La textura delicada y suave de esta elaboración busca capturar esa misma sensación de cuidado, de atención a los detalles, de disfrutar cada momento sin prisas.

Mi equilibrio mental un lunes antes del café

Cada bocado es un guiño al vínculo y al viaje compartido, al ritmo pausado que propone tanto la receta como el juego. Al igual que Alba y Neva avanzan juntos por un mundo lleno de sorpresas y desafíos, aquí trabajamos con ingredientes sencillos, pero cuidadosamente combinados, dejando que los sabores se construyan poco a poco hasta revelar todo su potencial. Es un pequeño recordatorio de que, a veces, las cosas más simples —ya sea una receta o una aventura— son las que más se quedan dentro y las que dejan huella en la memoria.

Cuando sales de noche a buscar aire fresco y te atiende el departamento de lo sobrenatural

Y después de ponernos un poco moñas y soñar con paisajes nevados y lobos que crecen a nuestro lado, no queda otra que ponerse manos a la masa. Sin más dilación, vamos a embarcarnos en una nueva aventura… pero esta vez cargando nuestros utensilios de cocina en lugar de espadas. Preparad los cuencos, sacad bien limpios los rodillos y cucharas, y como si pulsásemos el botón Start, nos lanzamos a elaborar estos Nevaditos, disfrutando del proceso y de cada pequeño momento que nos regala esta receta. Porque, al fin y al cabo, cocinar también puede ser un viaje, y hoy tenemos la suerte de recorrerlo juntos.

¡Esperemos que os guste! ¡Allé Vamos!

NEVAditos

Ingredientes

-200 Grs Harina Trigo

-150 Grs Manteca Cerdo

-40 Grs Azúcar Blanco

-50 Ml Vino Blanco

-2 Grs Sal

-C/S Azúcar Glas (Para cubrir)

Elaboración

Lo primero que vamos a hacer es dejar la manteca a temperatura ambiente para, acto seguido, mezclarla con el vino blanco. Para ello vamos a ir añadiéndolo poco a poco e iremos batiéndola hasta que la mezcla esté cremosa.

Ahora vamos a añadir la harina tamizada junto con el azúcar y la sal. Igualmente, la añadiremos en dos o tres tandas hasta que obtengamos una masa suave y homogénea.

Una vez obtenida, la vamos a cubrir con papel film y la dejaremos reposar en la nevera durante unas dos horas para que la grasa se integre bien.

La sacamos de la nevera y la vamos a estirar en la encimera (previamente espolvoreada con un poquito de harina para evitar que se nos pegue) con la ayuda de un rodillo, con un tamaño aproximado de 1 cm de grosor. Una vez estirada vamos a cortar piezas con la ayuda de un molde no muy grande que puede ser redondo o cuadrado. Eso ya a vuestro gusto o por lo que más a mano tengáis en casa.


Los vamos a colocar con cuidado en una bandeja con papel de horno y los vamos a hornear a 180 °C (calor arriba y abajo) durante 20 minutos, sin que se doren demasiado. Vamos a ver que ya están hechos cuando se empieza a formar un surco tostado alrededor de la superficie.

Una vez horneados los sacamos del horno y los dejamos enfriar unos minutos para después, con la ayuda de un colador, los vamos a espolvorear generosamente con el azúcar glas.

Y ya por fin solo nos queda emplatarlos y disfrutarlos junto con una relajante partida a este gran y bonito juego que es NEVA.

Por nuestra parte solo nos queda decir que ojalá podáis disfrutar tanto de esta elaboración como de este maravilloso título, que de verdad merece muchísimo la pena.

Antes de despedirnos de verdad, queremos dedicar unas líneas para dar las gracias a Manu, del proyecto Hablando de Memoria, que nos ha sorprendido y alegrado regalándonos el nuevo logo para la bitácora. Su generosidad y buen gusto nos han dejado sin palabras, y no podemos estar más contentos de lucirlo cada vez que entráis a leernos. ¡Gracias, Manu, por poner tu talento al servicio de nuestra pequeña gran bitácora!

Sin más, nos despedimos hasta la siguiente entrada, queridos lectores.

Un abrazote grande y ¡Nos seguimos leyendo sin falta!

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6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Avatar de tallopis tallopis dice:

    ¡Pero que maravilla de entrada para empezar el año!

    Aparte que me has traído muy buenos recuerdos, ya que tuve ocasión de jugar a «NEVA» hace unos meses, y me pareció una auténtica maravilla. Siendo un «juego de transición» (o al menos yo tiendo a usar este término), ente otros títulos de mayor «calibre», me dejó gratamente impresionado y hasta conmovido por esta preciosa historia contada sin palabras, sus impresionantes escenarios y su música, convirtiéndolo en una obra maestra que solo puede ser descrita como «bella». Muy bella. De verdad que me llegó al kokoro, oiga.

    En cuando a estos NEVAditos que nos traes, me admira lo fáciles de elaborar que parecen, y con lo que me gustan los dulces, puedes estar seguro que tarde o temprano voy a intentar cocinarlos, porque vaya pintaza que tienen.

    En fin, que no me enrollo más. Solo darte la enhorabuena por esta creatividad escritora y culinaria que desprenden cada uno de tus posts, y hacerte llegar un abrazo bien grande.

    ¡Nos seguimos leyendo sin falta!

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    1. Muchas gracias por tus gratas palabras,compa.
      Sí,nos pasó lo mismo que dices con el termino de transición pasando a dejarnos sorprendidos y maravillados con todo lo que escondía este título.
      Ya teníamos algo de idea en cuanto lo que podíamos encontrar a nivel visual,sobre todo después de jugar a «Gris» pero este juego lo lleva aún más lejos aderezandolo con ese toque emocional que te conecta con la historia aún sin tener diálogos.
      Lo dicho,de nuevo es toda una suerte tenerte por aquí para brindarnos tu apoyo.
      Un abrazote grande y ya nos dices si te animas a elaborar esta receta.
      ¡Nos seguimos leyendo sin falta!

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  2. Avatar de Empepinao86 Empepinao86 dice:

    Pues oye, a mí que me encantan los mantecados y los polvorones, con esta receta me has ganado el corazoncito, la verdad. Y sobre este juego, del cual había oido hablar un poco así por encima, tengo que decir que me resultaba interesante, pero ahora gracias a esta reseña tuya me has dado muchas más ganas de probarlo. Me encanta que sea tan similar a Gris, ya que es un juego que me fascinó por completo y le tengo un cariño especial (no por nada le dediqué un empepianálisis en su día).

    Por eso, vaya pedazo de combo te has marcado. Me viene a la mente que el plan perfecto de una fría tarde de invierno sería estar tapado bajo una mantita, jugando a NEVA mientras me como unos NEVAditos.

    Lo dicho, muy buen trabajo una vez más, tocayo. Nos leemos en el siguiente. ¡Un besote!

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    1. Pues te vas a marcar el plan perfecto para una buena tarde de vicio invernal con ese combo de la receta y el juego,que de verdad,merece mucho la pena probarlo.
      De nuevo,millones de gracias por pasarte y dejarnos comentarios tan pepinos(😉) como este que nos dejas,tocayo.
      Un abrazote grande y nos seguimos leyendo sin falta.

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  3. Avatar de Nero_DEMCRY Nero_DEMCRY dice:

    Jugué a GRIS y me encantó, así que creo que ya va siendo hora de ponerme con NEVA, que, a juzgar por tu estupendo recorrido por el juego, vuelve a ser una experiencia especial que seguro merece la pena.

    ¡Qué ricos esos nevaditos para entrar en calor con un buen café y una buena sesión de vicio!

    Como siempre, un post estupendo. ¡Un abrazo!

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    1. Sí, ni lo dudes. Es todo una experiencia que debes probar y más si te gustó Gris, tanto por su arte como por el sentimiento que te deja una vez finalizado.
      ¡Y ya si lo acompañas con los nevaditos tienes una tarde redonda de juego!
      Muchas gracias por pasarte y comentar,Nero.
      Un abrazote grande

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