¡Bienvenidos de nuevo a este vuestro blog, amantes de la buena cocina y de los videojuegos!
Vale, antes de nada: sí, hemos vuelto a llegar tarde. Otra vez. No vamos a fingir sorpresa porque ni nosotros mismos nos la creemos ya. Pero tenemos excusa… más o menos. Resulta que salimos a buscar uno de los ingredientes de la receta por las calles de Night City y, entre que el mapa no llevaba a donde decía, un NPC decidió atravesarnos como si no existiéramos y un bug nos teletransportó mentalmente a 2020, el post se quedó en el limbo.
¿Podríamos haber salido antes? Probablemente. ¿Hemos aprendido algo? En absoluto. Pero aquí estamos, con nueva entrada, receta lista y el convencimiento absoluto de que la culpa no es nuestra, sino del juego. O del sistema. O de Johnny Silverhand tocando algo que no debía.
Así que nada, ajustaos el implante lector, servíos algo de beber y haced como si esto hubiera salido a tiempo. Nosotros prometemos cocinar y escribir mejor de lo que conducimos por las futurísticas calles de este título.
Hay juegos que se recuerdan por ser obras maestras, otros por romper internet y luego está «Cyberpunk 2077´´ que consiguió ambas cosas, aunque no exactamente en el orden que le habría gustado a CD Projekt Red. Y es que, tras varios años de hype desmesurado, tráilers pasados de rosca y promesas casi mesiánicas, el viaje a Night City fue más accidentado de lo esperado. Pero como toda buena receta que sale mal a la primera, con tiempo y ajustes puede acabar quedando bastante apañada.
Y de eso sabemos algo dentro de esta nuestra/vuestra bitácora, que algunas recetas necesitan reposo, fuego lento y asumir que la primera prueba salió regulera. «Cyberpunk 2077´´ es exactamente eso: un juego que tropezó fuerte al salir, pero que con el tiempo ha ido encontrando su sabor. No el que nos prometieron, pero sí uno interesante, con personalidad y bastante más fondo del que muchos le concedieron en su momento.
El juego fue desarrollado y publicado por CD Projekt Red, el estudio polaco que venía de firmar uno de los juegos más influyentes de los últimos años con «The Witcher 3´´. Aquello fue una bendición y una maldición a partes iguales. La confianza era absoluta y el mensaje parecía claro: “si estos han hecho esto con Geralt, imaginaos lo que harán con este nuevo juego”. La idea de llevarlo a cabo fue fácil; hacerlo realidad en la práctica, bastante menos.
Finalmente, se lanzó al mercado el 10 de diciembre de 2020, tras varios retrasos que ya dejaban entrever que el proyecto no iba precisamente sobrado de tiempo. Llegó a PC, PlayStation 4 y Xbox One, con versiones de nueva generación anunciadas que llegarían tiempo después. El problema principal fue evidente desde el primer día: el juego apuntaba muy alto a nivel técnico, pero se lanzó en consolas que ya estaban en la recta final de su vida útil.
Lo que ocurrió en el estreno ya forma parte de la historia del videojuego. Bugs constantes, caídas de rendimiento, texturas que no cargaban, personajes apareciendo de la nada y una sensación general de estar jugando a algo que no estaba terminado. La situación fue tan grave y caótica que Sony retiró el juego temporalmente de su tienda digital, algo poco habitual y bastante significativo. Microsoft, por su parte,optó por mantenerlo disponible, pero avisando claramente de que la experiencia no era la ideal. Y no, no lo era.
Durante meses, «Cyberpunk 2077´´ fue más famoso por sus problemas (y sus memes) que por sus virtudes. CD Projekt Red pidió disculpas, prometió arreglos y se puso manos a la obra. Llegaron parches, muchos parches. Algunos mejoraron la estabilidad, otros corrigieron sistemas enteros y poco a poco el juego empezó a parecerse más a algo funcional.
Con la llegada de las versiones nativas para PlayStation 5 y Xbox Series X|S, la experiencia dio un salto importante. Night City empezó a fluir como debía, los tiempos de carga se redujeron y el apartado técnico dejó de ser el principal enemigo del jugador. No borró el pasado, pero sí permitió mirar el juego con otros ojos.
En lo narrativo, «Cyberpunk 2077´´ siempre tuvo más fondo del que se le reconoció al principio. Nos pondremos así en la piel de V, un mercenario personalizable que intentará hacerse un nombre en Night City, una megaciudad donde todo tiene precio y la ética es un lujo que pocos pueden permitirse. Desde el inicio, el juego ofrece un amplio sistema de personalización: podemos elegir el trasfondo de V (Nómada, Corpo o Chico/a de la calle), modificar en detalle su apariencia física —rasgos faciales, complexión, voz, tatuajes, cicatrices, implantes visibles— y definir su especialización mediante atributos, habilidades y mejoras cibernéticas que influyen tanto en el combate como en el diálogo y la forma de afrontar las misiones. El detonante de la historia llega pronto y gira alrededor de un implante experimental que no debería estar ahí, una carrera contrarreloj y una pregunta constante: ¿Quién eres cuando ya no tienes el control de tu propia mente?
Aquí entra Johnny Silverhand, interpretado por Keanu Reeves, una presencia digital que vive en la cabeza de V y que funciona como contrapunto, narrador incómodo y, en ocasiones, auténtico protagonista encubierto. Johnny es arrogante, carismático, destructivo y sorprendentemente humano. Su relación con V es uno de los mayores aciertos del juego, y consigue que muchas misiones tengan un peso emocional que va más allá del típico encargo de mundo abierto.
La historia no siempre es redonda, pero sí ambiciosa. «Cyberpunk 2077´´ habla de identidad, de legado, de la obsesión por dejar huella en un mundo que no se detiene por nadie. Hay misiones secundarias con más alma que la trama principal de otros juegos, personajes que aparecen durante unas horas y se quedan contigo durante días, y decisiones que, sin ser revolucionarias, sí consiguen incomodar.
A nivel jugable, intenta abarcar mucho. RPG, shooter en primera persona, mundo abierto, sigilo y hacking conviven en un sistema que permite distintos estilos de juego. Puedes optar por ir de frente como un tanque cibernético, colarte sin que nadie te vea o convertir el entorno en un arma manipulando cámaras, enemigos y sistemas de seguridad.
El sistema de progresión invita a experimentar con habilidades, implantes y armas, y cuando todo encaja, el resultado es bastante satisfactorio. Sin embargo, no todo está igual de bien pulido. Algunas mecánicas se sienten superficiales, otras parecen quedarse a medio camino y la IA enemiga, aunque ha mejorado con el tiempo, sigue teniendo momentos bastante cuestionables. Funciona mejor cuando el jugador se deja llevar por sus sistemas que cuando intenta exprimirlos hasta el último decimal.
Donde el juego no admite discusión es en lo visual. Night City es una auténtica barbaridad estética. Una ciudad enorme, densa, llena de contrastes, luces de neón, carteles gigantes, callejones sucios y una sensación constante de decadencia futurista. De día impresiona, pero de noche es cuando realmente muestra su personalidad. Pasear sin rumbo, conducir bajo la lluvia o simplemente observar la vida urbana se convierte en parte de la experiencia.
Eso sí, el apartado gráfico luce como debe en PC potente y consolas de nueva generación. En hardware más limitado, aunque hoy es mucho más estable que en su lanzamiento, sigue notándose que el juego apunta más alto de lo que algunos sistemas pueden soportar. Aun así, la dirección artística consigue sostener el conjunto incluso cuando la técnica no acompaña al cien por cien.
El sonido y la música juegan un papel fundamental. Su OST es variada, potente y muy bien integrada en el mundo del juego. Las radios ofrecen estilos distintos, con temas originales que encajan perfectamente con la ambientación. Además, la música ambiental acompaña tanto los momentos de acción como los más introspectivos. Es uno de esos juegos donde te quedas escuchando una canción antes de bajar del coche, aunque tengas una misión urgente esperando.
Con el paso del tiempo, y una vez estabilizado el juego base, llegó el momento de preguntarse si tendría algo parecido a una redención definitiva. Y esa respuesta llegó en forma de expansión, ya que a día de hoy hablar de este título sin mencionar sus expansiones sería quedarse a medias. Tras muchas especulaciones y planes que se quedaron por el camino, CD Projekt Red decidió concentrar todos sus esfuerzos en una única gran expansión (previo paso por caja, otra vez), y visto el resultado, probablemente fue la decisión correcta.
«Phantom Liberty´´, lanzada en septiembre de 2023, supuso un antes y un después para el juego. No solo añadió contenido nuevo, sino que funcionó casi como una redefinición completa de la experiencia. La expansión está disponible exclusivamente para PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S, dejando atrás definitivamente a la anterior generación de consolas. Una decisión dura, pero necesaria.
En esta expansión nos volveremos a ponernos en la piel de V para adentrarnos en Dogtown, una nueva zona de Night City controlada por milicias, aislada del resto de la ciudad y marcada por la ley del más fuerte. El tono es más oscuro, más político y mucho más cercano al thriller de espionaje que al RPG tradicional. Aquí no se trata solo de disparar, sino de saber en quién confiar… y cuándo apretar el gatillo.
Narrativamente, es de lo mejor que ha escrito CD Projekt Red en este universo. La historia está mejor medida, los personajes están más trabajados y las decisiones del jugador tienen un peso más claro. La incorporación de Idris Elba como Solomon Reed eleva el conjunto: un personaje carismático, duro y lleno de matices que encaja a la perfección en este mundo de traiciones y dobles juegos.
La expansión llegó acompañada además de una gran actualización gratuita que revisó sistemas clave del juego base: árboles de habilidades, combate, comportamiento de la policía, progresión y equilibrio general. Esto hizo que «Phantom Liberty´´ no se sintiera como un simple añadido, sino como la versión más afinada y coherente de «Cyberpunk 2077´´ hasta la fecha.

Dogtown es una zona más compacta y densa, con un diseño que invita a explorar sin dispersión. Cada misión está más cuidada, con situaciones variadas y decisiones que no siempre salen bien. Todo refuerza la sensación de estar atrapado en un juego político mucho más grande que tú, donde no existen finales felices, solo consecuencias.
En conjunto, no solo amplía la experiencia del juego base, sino que lo completa. Es la expansión que el juego necesitaba para cerrar el círculo y demostrar que, con tiempo y foco, podía ser exactamente el lugar que nos prometieron al principio.
Hoy, «Cyberpunk 2077´´ es un juego marcado por su contexto. Es imposible hablar de él sin recordar su lanzamiento fallido, pero también sería injusto quedarse solo ahí. Con el tiempo, ha demostrado que debajo del caos había una base sólida, una historia interesante y un mundo con muchísima personalidad.
No es el videojuego definitivo ni la revolución que se vendió, pero sí es un título con alma, ambición y momentos que se quedan contigo mucho después de apagar la consola. Es, en muchos sentidos, una lección sobre expectativas, marketing y lo peligroso que es prometer más de lo que puedes servir, pero también sobre cómo levantarse tras una caída monumental.

Y que mejor manera para levantarse que completando la experiencia con no solo una, si no dos recetas basadas en este título. Sí, no hemos experimentado ningún bug personal ni tenemos a Johnny Silverhand intentando adueñarse de la vacía cabeza de nuestro cocinero, pero hemos decidido meter una segunda receta para compararla con la salida de esa expansión de la que os hemos hablado y hacer redondo el homenaje tanto a este gran videojuego como al que ha sido nuestro personaje favorito dentro del juego, Jackie Welles.
Por ello, vamos a adaptar a nuestra manera, alguna de las ideas que nos ofrece el propio juego para vuestro disfrute y deleite mientras exploráis todos y cada uno de los rincones que esta vasta y futurística ciudad nos ofrece tras iniciar una nueva partida.
Sin más dilación, personalizamos nuestro atuendo de cocina, hackeamos nuestros utensilios para un resultado más óptimo y nos ponemos manos a la obra.
Esperemos que os guste ¡Allé Vamos!
Dumplings Dulces
Ingredientes
Para la masa:
– 200 Grs Harina Trigo
– 100 ml Agua Caliente
– 15 Grs Azúcar
– 1 Pizca Sal
– 14 Ml Aceite Girasol
Opcional para decorar:
-C/S Sésamo Negro
Para el relleno de Melocotón:
-250 Grs Melocotón en Almíbar
– 6 Grs Maicena
– C/S Ralladura Limón
– 1 Cucharadita Esencia Vainilla
Para las salsas de Vainilla*: Vamos a dejaros dos opciones, una sin lactosa y otra elaborada con leche y huevo. Nosotros hemos elaborado la versión sin lactosa porque en casa somos intolerantes a varios de los ingredientes de la receta base, pero os dejamos con las dos versiones para que decidáis cual, de ellas elaborar, aunque quedan igual de ricas.
Sin Lactosa:
– 315 Ml Bebida Soja
– 40 Grs Azúcar
– 1 Cucharadita Esencia Vainilla
– 10 Grs Maicena
– 1 Pizca Sal
Con Lactosa:
– 250 Ml Leche Entera
– 2 Yemas Huevo
– 40 Grs Azúcar
– 1 Cucharadita Esencia Vainilla
– 6 Grs Maicena
Elaboración
Lo primero que vamos a hacer será elaborar la masa para que repose un poco. Para ello vamos a mezclar la harina, el azúcar y la sal en un mismo bol. Una vez que estén bien integrados, iremos añadiendo el agua caliente (¡Ojo, que no esté hirviendo) poco a poco para que se mezcle bien!


Ahora, vamos a hacer lo mismo con el aceite de girasol, incorporándolo poco a poco a la masa que una vez haya admitido todos los ingredientes vamos a ir amasándola durante unos 8/10 minutos hasta que obtengamos una masa lisa.
La tapamos ahora con un paño limpio y la dejamos reposar durante 30 minutos.




Durante este tiempo vamos a ir elaborando el relleno de melocotón por lo que lo cortaremos en brunoise (trozos pequeños) y dejaremos escurrir muy bien para que suelte todo el jugo. Acto seguido lo vamos a mezclar con la maicena y la ralladura de limón. Esto nos permitirá que el relleno contenga líquido ni quede muy húmedo y nos rompa la masa a la hora de rellenarla.





Una vez pasada la media hora de reposo para la masa, vamos dividirla en porciones de unos 25 grs/aprox y con la ayuda de un rodillo vamos a estirarlas en discos finos.
Cuando los tengamos todos (con esta cantidad salen unos 12-13 dumplings) vamos a ir colocando el relleno con una cuchilla, justo en el centro de la pieza e iremos apretándola en los bordes dándole pequeños pellizcos para que se cierre bien y no se salga el relleno.







Una vez los tengamos todos, vamos a poner una sartén con un poco de aceite y cuando esté bien caliente pondremos las piezas para marcarlas un poco por debajo, durante 2 minutos. Una vez las tengamos marcadas, añadiremos agua con mucho cuidado de no quemarnos con el vapor, la ponemos a fuego medio y taparemos la sartén para que se cocinen al vapor durante 10 minutos.
Dejamos reposar un minuto y destapamos.



Mientras se enfrían, vamos a elaborar la salsa de vainilla. Como bien hemos dicho tenemos las dos versiones. Si optamos por la receta sin lactosa vamos a disolver la maicena en 15 ml de la bebida de soja fría hasta que se disuelva completamente.
Acto seguido vamos a calentar, sin que llegue a hervir, el resto de la bebida de soja con el azúcar, la vainillina y la pizca de sal, removiendo bien. Añadimos ahora la maicena disuelta y seguimos removiendo hasta que espese.








SI optamos por la versión clásica nos toca calentar la leche con la vainillina, igualmente sin que llegue a hervir. Por otro lado, batir las yemas con el azúcar y la maicena y mezclar bien, momento en el que le iremos vertiendo la leche caliente poco a poco removiendo bien para volver a ponerla a fuego suave hasta espesar.
Una vez elaboradas cualquiera de las dos y reposadas ya las piezas solo nos queda servirlas.
Para ello vamos a marcar una lagrima en el plato que elijamos para ello y acto seguido bañaremos las piezas con más salsa, terminando de decorarlas con un poco de sésamo negro.



Y ya la tenemos, una receta dulce que bien está recomendada en la guía gourmet de Night City y que seguro pasará a vuestro recetario personal tras probarla junto con unas buenas partidas a este juego.
¡Pero aquí no acaba la cosa! Ya que esta receta es perfecta para acabar una buena comida haciendo las bases de postre ¿Qué sería de una sobremesa si no tiene un buen coctel para terminarla bien? Pues gracias a Jackie vais a tener la opción perfecta para rematar esa velada antes de patear las calles de esta futurística ciudad.

Y sí, hemos dicho que caminando por lo que, aunque sea de manera virtual ni se os ocurra conducir bajo los efectos del alcohol por poco que hayáis bebido.
Jackie Welles
Ingredientes:
-60 Ml Vodka
-160 Ml Ginger Beer/ Ginger Ale *
-15 Ml Zumo Lima
-1 Rodaja Lima
-1 Rodaja Jengibre Fresco
-C/S Hielo
Elaboración:
En una coctelera vamos a añadir el jengibre cortado, el vodka, el ginger beer o ginger ale, el zumo de lima y el hielo. Agitamos bien durante un minuto y servimos en un vaso con hielo decorando con la rodaja de lima y una rodaja de jengibre.






Si no disponemos de coctelera, directamente la haremos en un vaso con hielo y la rodaja de jengibre. Añadiremos el vodka para acto seguido ir mezclando el ginger beer/ale junto con el zumo de lima. Removemos bien con una cuchara y decoramos con la rodaja de lima.
¡Y ya lo tenemos, queridos lectores! Un buen doblete de elaboraciones que ojalá podáis disfrutar junto con unas buenas partidas a este juego, que, desde esta humilde bitácora, os animamos sin falta a que al menos lo probéis.
Nosotros sin más y deseando que todo sea de vuestro total agrado, nos despedimos hasta la siguiente entrada (sin que sea tan tardía).
¡Nos seguimos leyendo sin falta! Un abrazote grande.
INSERT COIN
*El señor Jackie (a pesar de ser nuestro personaje favorito del juego) nos ha cedido la receta, pero como no queríamos pagarle todos los derechos de autor hemos tenido que variarla un poco, ya que nos ha costado la vida vagar por las calles de Night City para encontrar lo que el llama cerveza de jengibre, por lo que si no la podéis encontrar en vuestro super de confianza o bien viajáis al año 2077 para poder adquirirla o la sustituís por Ginger Ale sin problema, que va a quedar igual de rico.





























