¡Bienvenidos de nuevo a este vuestro blog, amantes de la buena cocina y de los videojuegos!
Hoy volvemos a ponernos el delantal, pero antes de encender el horno toca ponernos nuestros auriculares, subir el volumen y prepararnos para repartir unos cuantos mamporros al ritmo de una buena guitarra eléctrica. Porque si hay un videojuego que nos ha demostrado que la música puede ser mucho más que un simple acompañamiento, ese es «Hi-Fi RUSH´´.
Y antes de meternos de lleno en la aventura, merece la pena detenernos un momento en la historia que hay detrás de este videojuego y, especialmente, de su desarrolladora. Tango Gameworks fue fundada en 2010 por Shinji Mikami, una de las figuras más reconocidas de la industria del videojuego y especialmente vinculada a la creación y evolución del survival horror. Después de una larga trayectoria trabajando en grandes producciones, decidió crear su propio estudio con una idea muy clara: reunir talento y permitir que las nuevas generaciones de desarrolladores pudieran tener la oportunidad de crear sus propios proyectos.
Durante sus primeros años, Tango Gameworks se hizo especialmente conocida por llevar al mercado títulos como «The Evil Within´´, siguiendo una línea relacionada con el terror que parecía convertirse en la identidad principal del estudio. Sin embargo, su fundador siempre defendió que el equipo no debía quedarse encerrado en un único género. Precisamente por eso, una de las ideas que fue tomando fuerza dentro del estudio era la posibilidad de que los desarrolladores más jóvenes pudieran experimentar con propuestas diferentes, algo que acabaría teniendo un papel muy importante en el nacimiento del juego del que queremos hablaros hoy.
Y el cambio no podía ser más radical. Del terror y los ambientes oscuros pasamos a un mundo lleno de color, guitarras eléctricas, robots, humor, personajes carismáticos y una estética que parece sacada directamente de una serie de animación. «Hi-Fi RUSH´´ representaba exactamente esa voluntad de explorar nuevos caminos y demostrar que Tango Gameworks podía hacer mucho más que juegos de terror.
Cuando el juego apareció por sorpresa en enero de 2023, el fundador del estudio todavía se encontraba al frente del equipo, aunque poco después se anunciaría su salida tras más de una década trabajando en la compañía. Su marcha no significaba únicamente el final de una etapa personal, sino también el reconocimiento de que aquel estudio que había ayudado a construir estaba preparado para continuar su camino con una nueva generación de desarrolladores al frente.
Y quizá aquí encontremos una de las curiosidades más interesantes de la historia de este rítmico título. El propio creador del estudio consideraba que el equipo ya había alcanzado un punto en el que podía seguir adelante sin depender de su figura. El éxito conseguido por el juego parecía confirmar que aquella apuesta por dar más espacio a los nuevos talentos había funcionado.
Pero la realidad acabaría dando un giro completamente inesperado.
En mayo de 2024, Microsoft anunció el cierre de Tango Gameworks dentro de una reestructuración que también afectó a otros estudios. La noticia resultó especialmente dolorosa porque llegaba después del enorme reconocimiento recibido por «Hi-Fi RUSH´´, un título que había conseguido demostrar que todavía había espacio para propuestas originales y diferentes dentro de la industria.
Parecía que la historia de Tango Gameworks iba a terminar precisamente cuando el estudio acababa de demostrar que tenía muchísimo que ofrecer.
Pero, afortunadamente, esta historia tuvo una segunda parte.
En agosto de 2024, KRAFTON anunció la adquisición de Tango Gameworks y de los derechos de «Hi-Fi RUSH´´, trabajando junto a Xbox para facilitar la transición y permitir que parte del equipo pudiera continuar desarrollando nuevos proyectos. De esta manera, lo que parecía el final definitivo del estudio terminó convirtiéndose en una nueva oportunidad para muchos de sus desarrolladores.
Y resulta curioso que todo esto sucediera precisamente con un videojuego como «Hi-Fi RUSH´´ como protagonista. Un título que nació de la intención de experimentar, que apostó por una idea completamente diferente, que consiguió sorprender al público y que, cuando parecía que iba a quedar como el último gran recuerdo de un estudio, terminó encontrando una nueva oportunidad.
Quizá esa sea también una buena forma de entender la filosofía que había detrás de aquel proyecto. Dar espacio a nuevas ideas, permitir que los desarrolladores experimentasen y demostrar que un estudio no tiene por qué quedarse atado a aquello que lo hizo famoso.
Así que, después de esta pequeña introducción, subimos el volumen, cogemos el mando y nos adentramos en las instalaciones de Vandelay Technologies para descubrir qué se esconde detrás de uno de los juegos más originales y divertidos que nos ha dejado esta generación.
Nuestra historia comienza con Chai, un joven que tiene un sueño bastante claro: convertirse en una estrella del rock. El problema es que, por mucho entusiasmo que tenga, parece que el mundo no está demasiado interesado en convertirle en el próximo gran ídolo musical. Sin embargo, Chai está dispuesto a hacer lo que sea necesario para conseguir su objetivo y es precisamente esa ambición la que le lleva hasta Vandelay Technologies.
La compañía ofrece un programa experimental con el que pretende mejorar las capacidades de las personas mediante implantes tecnológicos. Chai decide someterse a la operación para conseguir un brazo robótico que le ayude a mejorar sus posibilidades, como Terminator pero con más sentido del ritmo.
Desgraciadamente, durante el procedimiento algo sale bastante mal. Su reproductor de música termina fusionándose con su cuerpo y, de repente, nuestro protagonista empieza a percibir el mundo de una manera completamente diferente.
A partir de ese momento, Chai puede sentir el ritmo de la música en su propio cuerpo y descubre que todo a su alrededor parece moverse siguiendo el compás. Las máquinas, las plataformas, las luces, los enemigos e incluso diferentes elementos de los escenarios parecen formar parte de una enorme canción.

Lo que podría parecer una consecuencia divertida de la operación pronto se convierte en un problema bastante serio. Vandelay Technologies no está precisamente encantada con el resultado del experimento y Chai pasa rápidamente de ser un simple paciente a convertirse en un objetivo de la propia compañía.
A partir de aquí comienza nuestra aventura por las diferentes instalaciones de Vandelay Technologies, mientras vamos descubriendo qué está ocurriendo realmente y qué hay detrás de los planes de la corporación. Y, como podéis imaginar, el camino no va a ser precisamente tranquilo. Tendremos que enfrentarnos a robots, empleados de seguridad, diferentes departamentos de la empresa y toda una colección de enemigos que harán todo lo posible para detenernos.
La historia de «Hi-Fi RUSH´´ no pretende reinventar la narrativa de los videojuegos y, sinceramente, tampoco lo necesita. Su argumento es sencillo, divertido y está contado con un sentido del humor que recuerda constantemente a esas series de animación que veíamos de pequeños un sábado por la mañana. El juego sabe que no tiene que tomarse demasiado en serio y aprovecha esa libertad para construir situaciones completamente disparatadas.
Además, el ritmo narrativo funciona muy bien porque la aventura va alternando combates, exploración, conversaciones y escenas de animación, consiguiendo que nunca tengamos la sensación de estar haciendo exactamente lo mismo durante demasiado tiempo. Todo está pensado para que la aventura avance como si fuera una canción, con sus momentos de intensidad y sus pequeños descansos antes de volver a subir el volumen.
Llegamos a uno de los grandes platos fuertes del juego, porque «Hi-Fi RUSH´´ consigue mezclar acción y ritmo de una manera que sobre el papel parece sencilla, pero que cuando nos ponemos a los mandos resulta tremendamente satisfactoria.
Chai utiliza su guitarra como arma y dispone de ataques ligeros y pesados, combos, esquivas, paradas y diferentes habilidades que iremos desbloqueando durante nuestra aventura. Hasta aquí podríamos pensar que estamos ante otro juego de acción en tercera persona, pero entonces empieza a sonar la música y descubrimos cuál es realmente la gracia del invento: todo está sincronizado con el ritmo.
Los ataques, los enemigos, los escenarios, las animaciones e incluso determinados elementos del entorno siguen el compás de la canción que esté sonando. El propio mundo parece tener vida musical. Las luces parpadean, las plataformas se mueven y las máquinas funcionan siguiendo el ritmo, consiguiendo que incluso recorrer un escenario tenga la sensación de formar parte de una canción.
Y aquí tenemos una de las decisiones más inteligentes del juego: no hace falta ser un experto en juegos musicales para disfrutarlo, creednos que de ser mancos en este tipo de juegos sabemos un rato. Podemos combatir aunque nuestros tiempos no sean perfectos, pero cuanto mejor sigamos el ritmo, más satisfactorios serán nuestros ataques y combos. Poco a poco dejamos de pensar tanto en los botones que tenemos que pulsar y comenzamos a anticipar los golpes siguiendo la música.

Al principio podemos estar concentrados en intentar averiguar cuándo tenemos que atacar, esquivar o realizar un combo. Pero después de un rato ocurre algo curioso. Nuestro cerebro empieza a acostumbrarse al ritmo y dejamos de pensar tanto en la mecánica. Simplemente escuchamos la canción y reaccionamos.
Y además, al terminar cada combate el juego nos pone nota. Dependiendo de cómo hayamos peleado, nuestros combos, tiempos y lo bien que hayamos seguido el ritmo, recibiremos una evaluación. Porque aquí no basta con repartir mamporros: también hay que hacerlo con estilo.
Y si nuestro sentido del ritmo está esperando un parche, siempre podremos consolarnos pensando que al menos hemos sobrevivido.
Es entonces cuando Hi-Fi RUSH alcanza uno de sus mejores momentos.
Porque ya no sentimos que estamos jugando a un juego de acción al que le han puesto música. Sentimos que estamos participando en una canción.
Los combates están diseñados para que los ataques tengan más fuerza cuando los realizamos siguiendo el compás, y los enemigos también tienen sus propios patrones. A eso hay que añadir las habilidades de nuestros compañeros, que nos permiten ampliar las posibilidades durante los enfrentamientos y hacen que el combate tenga más variedad a medida que avanzamos.
La exploración también tiene bastante importancia. Los escenarios están llenos de caminos secundarios, objetos coleccionables y pequeños secretos que nos animan a volver a zonas anteriores cuando conseguimos nuevas habilidades. De esta manera, el juego no se limita a llevarnos de combate en combate, sino que también nos invita a mirar alrededor y descubrir todo lo que Vandelay Technologies esconde.
Y todo esto se presenta de una forma muy accesible. No hace falta convertirse en un maestro del ritmo para terminar la aventura, pero aquellos jugadores que quieran dominar el sistema de combate encontrarán suficiente profundidad para perfeccionar sus combos y conseguir mejores resultados.
Aunque Chai sea el protagonista y el personaje sobre el que recae buena parte de la aventura, uno de los grandes aciertos de Hi-Fi RUSH es precisamente el grupo de personajes que irá formando a su alrededor. Cada uno tiene una personalidad muy marcada y todos aportan algo diferente a la historia, al humor y, por supuesto, al combate.
Empezamos por el propio Chai, que puede resultar algo ingenuo, impulsivo y bastante obsesionado con convertirse en una estrella del rock, pero que precisamente por eso termina siendo tremendamente carismático. Su entusiasmo es contagioso y sus continuas referencias musicales forman parte de la personalidad del juego. Es el típico protagonista que, incluso cuando las cosas se están poniendo muy feas, parece estar pensando en cómo quedaría todo aquello encima de un escenario.
Chai también tiene una evolución interesante a lo largo de la aventura. Al principio es bastante egoísta y está más preocupado por su propio sueño que por lo que ocurre a su alrededor, pero poco a poco empieza a comprender que Vandelay está haciendo cosas que afectan a mucha más gente. Su aventura termina convirtiéndose no solamente en una lucha por recuperar su libertad, sino también en una oportunidad para descubrir qué clase de persona quiere ser.
A su lado encontramos a Peppermint, una de las piezas fundamentales de la aventura. Es inteligente, decidida y mucho más consciente de lo que está ocurriendo en Vandelay Technologies que nuestro protagonista. Es ella quien ayuda a Chai a comprender qué está sucediendo realmente y quien le proporciona buena parte del apoyo necesario durante sus primeros pasos en la aventura.
Peppermint funciona además como perfecto contrapunto a Chai. Mientras él puede ser impulsivo y algo despistado, ella suele ser mucho más práctica y directa. Sus conversaciones generan muchas de las situaciones cómicas del juego y consiguen que la relación entre ambos vaya evolucionando de manera natural.
Y por supuesto no podemos olvidarnos de 808, el pequeño gato robótico que acompaña a Peppermint y que rápidamente se convierte en uno de los personajes más adorables de todo el juego. 808 no es simplemente una mascota decorativa, ya que también tiene un papel importante dentro de la aventura y del propio universo de Hi-Fi RUSH.
Su diseño, sus movimientos y sus pequeñas apariciones consiguen robar protagonismo en más de una ocasión y, para qué vamos a engañarnos, es imposible no cogerle cariño. Es uno de esos personajes que no necesitan grandes discursos para resultar memorables.
Otro de los protagonistas que se incorpora a nuestra particular banda es Macaron, un enorme robot con una personalidad completamente diferente a la de Chai. Mientras nuestro protagonista es pura energía e impulsividad, Macaron es tranquilo, educado y mucho más racional. Su aspecto puede resultar intimidante, pero detrás de ese enorme cuerpo encontramos a uno de los personajes más entrañables del grupo.
Macaron también tiene una función fundamental dentro del juego, ya que sus habilidades nos permiten enfrentarnos a determinados enemigos y superar obstáculos que no podríamos superar únicamente con Chai. Su enorme fuerza sirve para destruir armaduras y defensas, por lo que su presencia no se queda únicamente en el apartado narrativo.
Además, su personalidad funciona especialmente bien junto al resto del equipo. Es divertido ver cómo alguien tan grande puede ser al mismo tiempo tan tranquilo y educado, especialmente cuando lo comparamos con el caos permanente que suele rodear a Chai.
Finalmente tenemos a CNMN, el robot encargado de realizar análisis y cálculos para el grupo, que aporta todavía más situaciones cómicas a una pandilla que ya de por sí parece sacada de una serie de animación. Sus intervenciones ayudan a reforzar esa sensación de que estamos ante un grupo de personajes muy diferentes que, pese a todo, terminan funcionando juntos.
Y esa combinación es uno de los grandes aciertos del juego. Chai aporta la energía, Peppermint la sensatez, 808 la ternura, Macaron la tranquilidad y la fuerza, mientras CNMN añade su particular sentido de la lógica. Todos son diferentes y precisamente por eso funcionan.
Hi-Fi RUSH entiende que sus personajes no necesitan ser excesivamente complejos para resultar memorables. Basta con darles personalidad, hacer que interactúen constantemente y permitir que el humor surja de sus diferencias.
Visualmente, Hi-Fi RUSH es una auténtica maravilla. Su estética cel-shading consigue que tengamos constantemente la sensación de estar jugando dentro de una serie de animación, con colores vivos, personajes perfectamente animados y escenarios llenos de pequeños detalles que hacen que todo parezca estar bailando con la música.
El juego combina gráficos tridimensionales con secuencias de animación en 2D de una manera tremendamente fluida y consigue que sus escenas tengan una personalidad propia. Es uno de esos juegos en los que uno puede detenerse un momento y pensar que está viendo un episodio de una serie de dibujos en lugar de estar jugando a un videojuego.
Precisamente ahí está una de sus grandes virtudes, ya que no intenta competir por conseguir el aspecto más realista posible ni necesita mostrar personajes con millones de polígonos para sorprendernos. Su apuesta es completamente diferente: quiere parecer un dibujo animado, un cómic, un videoclip musical y un videojuego al mismo tiempo.
Los escenarios también están diseñados alrededor de esta idea. Las fábricas y departamentos de Vandelay Technologies tienen una estética muy particular, llena de colores, maquinaria, neones y elementos industriales que se mueven al ritmo de la música. Todo parece estar conectado y tener vida propia, reforzando continuamente la sensación de que estamos dentro de un enorme espectáculo musical.
Y a partir de aquí llegamos al verdadero protagonista. Si tuviéramos que elegir un único ingrediente para preparar Hi-Fi RUSH, sería sin ninguna duda la música.
Y no estamos exagerando.
La banda sonora combina composiciones originales con canciones licenciadas de grupos como Nine Inch Nails, The Prodigy, The Black Keys, Number Girl y The Joy Formidable, entre otros. Pero lo importante no es simplemente que las canciones sean buenas, sino cómo se integran dentro del juego.
La música no está puesta de fondo mientras nosotros jugamos.
La música ES el juego.
Cada combate se construye alrededor del ritmo, cada escenario respira siguiendo la canción y los enemigos se mueven con el compás. Incluso nuestras propias acciones adquieren otra dimensión cuando conseguimos realizarlas siguiendo correctamente la música.
Es como si Tango Gameworks hubiera cogido un juego de acción, una guitarra eléctrica, un juego musical y una serie de animación, los hubiera metido todos dentro de una batidora y hubiese pulsado el botón de turbo.
Y funciona. Funciona muchísimo.
Una de las cosas más sorprendentes es que el juego consigue que el jugador se adapte progresivamente a su ritmo. Al principio puede resultar extraño tener que pensar en los ataques mientras escuchamos la canción, pero después de unas horas nuestro cerebro empieza a reconocer automáticamente los tiempos. Ya no estamos simplemente jugando al ritmo de la música: estamos jugando con la música.
Incluso los propios niveles parecen estructurados como canciones, alternando momentos de acción, exploración y desarrollo de personajes hasta llegar a sus grandes finales. Esto hace que la aventura tenga una cadencia muy especial y que cada fase se sienta como una pequeña pieza musical dentro de un concierto mucho más grande.
Y aquí es donde debemos detenernos, porque la OST de Hi-Fi RUSH merece una mención especial.
En muchos videojuegos la música puede ser excelente, pero si la eliminamos seguimos teniendo prácticamente la misma experiencia. En este caso ocurre todo lo contrario. Si quitáramos la música, estaríamos eliminando una parte fundamental de la identidad del juego.
La banda sonora marca los combates, determina el movimiento de los escenarios y hace que incluso las acciones más sencillas tengan una personalidad diferente. El ritmo está presente constantemente y consigue que prestemos atención a algo que normalmente puede pasar desapercibido mientras jugamos.
Además, la selección musical ayuda a reforzar la personalidad de cada momento. Las guitarras, las baterías y los diferentes estilos musicales hacen que las escenas tengan una energía muy concreta y consiguen que algunos combates se queden en nuestra memoria mucho tiempo después de haber terminado.
Es difícil encontrar otro juego en el que el apartado sonoro esté tan unido a todos los demás elementos. Por eso, para nosotros, la OST no es simplemente la banda sonora de Hi-Fi RUSH.
Es su corazón.
Es el ritmo que hace funcionar a Chai, el metrónomo que mueve Vandelay y el ingrediente que consigue que una pelea contra robots pueda convertirse en una auténtica coreografía.
Y quizá esa sea la mayor genialidad del juego: entender que una buena banda sonora no tiene por qué limitarse a acompañar una experiencia. También puede convertirse en la propia experiencia.
Después de hablar de guitarras, robots, corporaciones, combos, personajes y una de las bandas sonoras más importantes de la aventura, llega el momento de llevar Hi-Fi RUSH de los videojuegos directamente hasta nuestra cocina.
Porque si hay algo que nos gusta hacer en este nuestro/ vuestro blog es buscar esa conexión entre los mundos que nos apasionan y nuestra otra gran afición: la gastronomía. Y en esta ocasión la inspiración viene de dos personajes que no podían encajar mejor con nuestra idea.
Por un lado tenemos a Chai, pura energía, color y espíritu rockero. Por otro, a Macaron, mucho más tranquilo, elegante y entrañable. Dos personalidades completamente diferentes que nos sirven de inspiración para nuestro siguiente homenaje gastronómico.
Así que ha llegado el momento de dejar el mando a un lado y ponernos el delantal, porque vamos a preparar unos Macarons, inspirados en estos dos protagonistas y adaptados al universo visual y musical de« Hi-Fi RUSH´´.
Porque si durante todo el juego hemos tenido que seguir el ritmo con los botones, ahora tendremos que seguirlo con la manga pastelera. Y aquí sí que no podremos echarle la culpa al mando si la masa no nos sale como esperábamos.
¡Esperemos que os guste! ¡Allé Vamos!
PRESSTARTCOOK
Macarons Hi-Fi RUSH
Ingredientes
Para elaborar las tapas:
-100 Grs Harina Molida Almendras
-150 Grs Azúcar Glass
-2 Claras Huevos Grandes
-20 Grs Azúcar Blanco
Para el relleno:
-150 Grs Chocolate Blanco Repostería
-60 Ml Nata Montar
-1 Bolsita Té Chai
Elaboración:
Lo primero que haremos será elaborar las tapas. Para ello vamos a procesar juntos la harina de almendras junto con el azúcar glass en un robot de cocina. Si no tenéis basta con mezclarlos bien.



Y es que ahora viene lo importante, tenemos que tamizarlos bien después para evitar grumos que nos molesten durante la elaboración.


Ahora, solo nos queda montar las claras de huevo (muy importante que estén a temperatura ambiente) a velocidad media con la ayuda de una varilla eléctrica o bien a mano si estáis con fuerza o tenéis un brazo robótico como el de Chai para que os ayude.
Las batimos hasta que estén espumosas, momento en el que añadiremos el azúcar blanco poco a poco, subiendo la velocidad o la intensidad hasta obtener unos picos firmes y brillantes. También podéis tirar de la vieja confiable que es darle la vuelta al bol donde lo hemos batido y si no se nos cae encima es que está en su punto perfecto.





Incorporamos ahora los ingredientes secos al merengue en tres tandas. Mezclando con sumo cuidado utilizando para ello movimientos envolventes con la ayuda de una espátula o lengua pastelera, hasta que la masa caiga de manera fluida y continua.




Colocamos ahora la masa en una manga pastelera a la que le pondremos una boquilla redonda lisa que nos permitirá formar círculos de unos 3 cms (aprox) sobre una bandeja de horno a la que le pondremos un tapete de silicona o bien papel sulfurizado para hornear.
Golpeamos la bandeja sobre la superficie de la mesa de la cocina para que la masa suelte todas las burbujas de aire y dejamos reposarla a temperatura ambiente unos 45 minutos.


Una vez pasado este tiempo horneamos a 150ºC durante 16 minutos, momento en que los sacaremos del horno y los dejaremos reposar antes de despegarlos.


Mientras las tapas se van atemperando vamos a ir elaborando la crema del relleno. Para ello solo tenemos que poner a calentar la nata en un cazo y poner a fuego medio hasta que se caliente, sin que llegue a hervir. Retiramos, la colocamos en una taza e introducimos en ella la bolsita de té Chai, dejando reposar la infusión tapada durante 10 minutos.
Retiramos la bolsita y la estrujamos sobre la nata para obtener toda la esencia de esta.
Colocamos un cazo al fuego con agua y encima de este un bol en el que colocaremos el chocolate blanco picado al que añadiremos la nata de dos veces para hacer todo se integre y se deshaga al baño María hasta que obtengamos una crema homogénea.








Dejamos enfriar a temperatura ambiente y la introducimos después a la nevera durante una hora antes de pasarla a una manga pastelera.
Para el montaje de los Macarons vamos a emparejar las tapas por tamaños similares. Colocaremos ahora una pequeña porción de la crema en el centro de la mitad de las tapas.
Cerramos con la otra tapa, presionando ligeramente con un movimiento giratorio para distribuir el relleno.

Guardamos los macarons armados en un recipiente hermético dentro de la nevera durante un mínimo de 24 horas antes de consumirlos; ya que este paso de «maduración´´ ablandará el interior y potenciará el sabor.
¡Y pasado ya este tiempo solo nos queda disfrutarlos!
Nuevamente hasta aquí podemos contaros, queridos lectores, esperando que tanto esta receta como el juego sean de vuestro total agrado. Ya seáis fans o no de este tipo de juegos, aprovechad para poder jugarlo porque desde aquí solo podemos recomendaros que le deis una oportunidad y os lo decimos desde nuestra total manquez y falta de ritmo.
Para ello, preparad vuestro mando, poneos vuestros auriculares, subid el volumen y dejad que este enorme título os marque el ritmo. Y luego ya si os quedáis con hambre probéis sin falta esta receta para reponer fuerzas y seguir dando guerra al son del ritmo que os queráis marcar.
Nosotros volveremos con el nuestro para ir publicando en la medida de lo posible y en lo que los quehaceres de la vida nos lo vayan permitiendo.
Eso sí, siempre con la misma ilusión y con las mismas ganas de enseñaros todo el contenido que os tenemos preparados (aunque nos hagamos de rogar).
Millones de gracias por estar y seguir ahí, queridos lectores.
¡Nos seguimos leyendo sin falta!
Un fuerte abrazo
INSERT COIN
























